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EL AMOR EN LA CERCA
Se dice que en tiempos no muy lejanos los jovenes de los pueblos dejaban las cartas de amor metidas en los agujeros de las cercas donde siempre las recogian, presurosas, las manos destinatarias. Otra forma de expresar el amor era grabando sobre los troncos de los arboles, o sobre las piedras de los barrancos, con un cuchillo o con rajuela, los nombres enlazados dentro de un corazon, que denotaba la creatividad del enamorado. Eso era ya hacer publico el amor, le pesara a quien le pesara. Las grandes oportunidades para verse a los ojos se presentaban en las misas dominicales, pero el agarre de manos no sucedia sino pasada la misa, en la oscuridad del portillo, con la mirada alerta para que nos los fuera a sorpreder el viejo corajudo. Las mamas son mas “comprensivas” o “pasalonas”. Cuando el amor maduraba y ninguno podia esperar mas, se presentaban dos opciones definitivas: el pedir de mano o la huida a caballo. Para pedir la mano habia que acudir al apoyo de los amigos, quienes, antes de enfrentarse a la posible furia del futuro suegro, llegaban a la cantina y compraban un litro de Tapatio. Ya medio borracho, le presentaban el asunto “venimos a…” La tirada era sacarle el “si”, y es probable que al dia siguiente, el pobre viejo, no se acordara del compromiso, pero los hombres no se rajan y ni modo, a salirle al toro. El robo ocurria cuando los padres de la muchacha eran mas duros que una piedra o que el galan tenia una auto estima por los suelos. Se puede ser pobre y aventado y se puede ser rico e inutil. Se de amigos que se robaron a la reyna en una burra. Un celebre conocido lo hizo en la primera bicicleta que rodara por nuestros caminos. Entonces era una especie de caballo metalico. Son numerosas las hazanas y las anecdotas en torno a este tema, pero ustedes, asiduos usuarios de los medios electronicos, seguramente pensaran que les hablo de la era cavernicola, pero no, indaguen, pregunten a sus padres y a sus abuelos como se enamoraron. Seguramente se reiran y les haran alguna referencia a la cerca, donde la correspondencia estaba mas que segura, a menos que lloviera o que se la llevara un techalote. Les envio un saludo desde la Ciudad de los Vientos, esperando que se encuentren bien. Feliz fin de semana. Su amigo y servidor: Ricardo Enrique Murillo huejumexico@yahoo.com.mx
EL PILON: “No se casen con pobres”, les dijo a las hijas un paisano nuestro, y las hijas se fueron con el primer pobre que encontraron. Pobres pero con suerte. Dijo mi abuela Chana que valia mas suerte que dinero, y es cierto. Ustedes que piensan?
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